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“Cafta será como huracán Mitch con nombre comercial

Sinforiano Cacéres. (I Parte)
El Nuevo Diario.

“El TLC tuvo un grave error inicial. Estados Unidos lo acordó con los cinco países centroamericanos pidiéndoles que lo negociaran como un solo equipo. Pero en Centroamérica somos cinco parcelas donde cada cual hala agua para su molino. Negociamos como región no siendo región, negociamos como una sola zona comercial no siéndolo. La región no estaba preparada para esa negociación, no tenía definidas prioridades regionales, sólo había prioridades nacionales

Y esto provocó grandes contradicciones.
“Sólo un ejemplo: para Nicaragua era prioritario el maíz y para Costa Rica la leche. A la hora de negociar, cada uno defendió su prioridad, y a cambio, entregó lo que no era su prioridad. Estados Unidos se aprovechó muy bien de todas nuestras contradicciones. Primero planteó que los cinco países debían negociar como región, pero cuando ya había defendido sus intereses en temas como el de la propiedad intelectual y entramos a la negociación del tema agrícola, obligó a negociar bilateralmente. Dijeron que era para destrabar, para agilizar, para que cada país se sintiera más confortable. Era el clásico ‘divide y vencerás’. Como resultado, los grandes perdedores fuimos los productores agrícolas.

“Como Centroamérica no está integrada, lo que va a ocurrir cuando entre en vigencia el TLC, aun cuando Nicaragua no lo ratificara, es lo que conocemos como "triangulación". Lo facilita que Centroamérica no tiene un arancel externo común. Por ejemplo, el arancel o impuesto de entrada para la leche importada es en Honduras de 20%; en El Salvador de 45%; en Nicaragua de 65% y en Costa Rica de 65%.

“Al hacer negociaciones bilaterales con los productos agrícolas, Estados Unidos creó las condiciones para poder introducir los productos que más le interesan por el país donde paguen menor arancel. Y como somos territorialmente un mercado común, lo que entre con aranceles bajos por un país circulará después por toda Centroamérica. La leche, por ejemplo, entrará por El Salvador y por Honduras, donde pagará menos, y desde ahí circulará por el resto de países
Competencia desleal
“La triangulación, una de las principales consecuencias de no haber negociado como región, es una forma de competencia desleal. Centroamérica pudo evitar la triangulación si se hubiese puesto de acuerdo en un arancel común para la leche, sí hubiéramos conseguido lo que, en términos técnicos, se llama "armonización arancelaria". Igual con los otros productos agropecuarios. Pero no sucedió.

“La Unión Aduanera era un muy importante proceso previo al TLC, que le hubiese permitido a Centroamérica negociar con ventajas como región. Pero este proceso se estancó y fue dejado a un lado por los gobiernos de la región, que priorizaron el Cafta, que priorizaron la apertura comercial por sobre la integración regional.

“En el TLC hay productos ganadores y productos perdedores. Los productos que resultaron relativamente ganadores son los que no produce Estados Unidos y sí produce Centroamérica. El principal de estos productos sería el café, pero el café no entra en el TLC, su comercio funciona con otras reglas internacionales. Otros productos "ganadores" son el maní y el ajonjolí. Productos perdedores serán todos los que se producen en Estados Unidos y en Centroamérica, y con el TLC van a entrar en competencia. Son el maíz, el arroz, los frijoles y los lácteos, todos ellos alimentos de nuestra dieta básica y donde está concentrada la pequeña y mediana producción en Nicaragua.

“Lo peor del Cafta es que no se reconocieron las asimetrías para que los productos que producimos nosotros y producen ellos puedan competir lealmente. Veámoslo, por ejemplo, en el rubro arroz. Estados Unidos es el quinto productor mundial de arroz. A un productor estadounidense producir un quintal de arroz le cuesta 9 dólares con 4 centavos.

“A un productor nicaragüense del Valle de Sébaco, de las cooperativas nuestras, le cuesta producir ese quintal ocho dólares con 45 centavos. Esto quiere decir que en el arroz podríamos ser competitivos. Pero no lo seremos. Porque el productor de Estados Unidos puede vender, y venderá, en Nicaragua su quintal de arroz en siete dólares con 65 centavos.

“¿Por qué lo puede vender más barato de lo que lo produce? Porque él recibe de su gobierno un subsidio, y cuando él coloca en el puerto cada tonelada métrica de arroz (22 quintales) para venderla aquí en 179 dólares, ya ha recibido antes por esa tonelada 230 dólares como subsidio. O sea, que cuando él embarca su arroz, ya no le interesa mucho cuánto va a ganar al venderlo en Nicaragua
Habrá monopolio y dumping
“De esta forma, el mercado del arroz se convertirá en Nicaragua en un mercado monopólico. Sólo es cuestión de tiempo. Con un esquema de esta naturaleza, ¿de qué sirve que nos digan: sean competitivos, sean rentables, si ya sabemos que no es un problema de producir más y de bajar costos, sino que es un problema de competencia desleal, con subsidios multimillonarios que distorsionan los precios y distorsionan el mercado? Lo que pasa con el arroz pasará con el maíz y con los frijoles. El Cafta legaliza el dumping, lo acepta como una práctica comercial válida y normal.

“Hasta ahora Nicaragua importaba arroz sólo para cubrir los déficits de la producción nacional. El Cafta establecerá una cuota anual de importación, una cuota creciente, pase lo que pase en el mercado nacional. En el primer año del Cafta, el arroz importado de Estados Unidos significará el 43% de lo que hoy producimos en el país.

“En 2015 será ya el 73%. Los grandes arroceros de Nicaragua, los Mansell y los Amador, dicen que les dan diez años de vida a nuestros arroceros, porque hay diez años de gracia para que el arancel no se reduzca. Pero a partir de ahí empezará la desgravación hasta llegar al arancel cero, cuando el arroz importado entrará sin pagar ningún impuesto. A partir de 2019 ya podrá entrar cualquier cantidad de arroz, sin cuotas fijas.

“También hay que entender cuáles son en el Cafta, no los productos, sino los productores ganadores y perdedores, a quiénes se quiere "matar" primero y a quiénes se quiere dejar "sobrevivir". Sigamos con el caso del arroz. Durante los primeros diez años de gracia, el arroz en granza importado pagará el 45% de impuesto, y el arroz oro el 65%. En el primer año del Cafta van a entrar al país 90 mil toneladas métricas de arroz en granza estadounidense y 13 mil toneladas métricas de arroz oro.

“¿Por qué esta diferencia de cuotas? Esto tiene que ver con los productores: ganadores o perdedores. El arroz en granza es el que se corta cuando todavía está en la casulla y hay que trillarlo para que quede limpio, listo para venderse y consumirse. El arroz oro es el que ya está limpio. Todos los pequeños y medianos arroceros de Nicaragua producen arroz en granza. El arroz oro lo producen los grandes arroceros, que además son los dueños de los trillos.

“En la negociación del TLC, los negociadores nicaragüenses optaron por salvar a los dueños de los trillos y aceptaron que viniera mayor cantidad de toneladas de arroz en granza para que los trillos no dejaran de funcionar. Esta decisión significa que cuando el pequeño productor llegue a venderle su arroz en granza al dueño del trillo, éste le dirá: Tengo llenas las bodegas, si quieres te lo compro, pero te lo pago a menos precio. Así, se saturará el mercado del pequeño productor.

“Mientras que el gran productor, que produce arroz oro y vende arroz oro --a una casa comercial o directamente al mercado nacional-- no afrontará una competencia fuerte con las 13 mil toneladas que se importarán. Si en Nicaragua hay actualmente 17 mil arroceros, en poco tiempo sólo quedarán unos 2 mil o 2 mil 500. ¿Qué pasará con el resto? Seguirán produciendo a pequeña escala para comer arroz, pero van a dejar de tener presencia en el mercado, lo que significa pobreza y escasez, porque con los excedentes de arroz que vendían compraban todo lo que no se produce en su finca, la ropa, la medicina.

“En el arroz Nicaragua tenía una integración vertical, una cadena productor-procesador- comercializador que estaba bien armada y era competitiva. Pero no la defendimos. Sacrificamos al productor primario y beneficiamos al procesador y al comercializador. Ahora, nuestros trillos se convertirán en lo que son las fábricas de maquila: los chinos traen la tela, los químicos, el hilo, instalan la planta en Nicaragua, absorben nuestra mano de obra barata y luego exportan los pantalones.

“Igual será ahora con el arroz: tienen aquí la maquinaria, traen de fuera el arroz en granza, utilizan la mano de obra barata del país y luego re-exportan arroz oro a Centroamérica. Las corporaciones de Estados Unidos asignaron papeles en el Cafta: a Nicaragua le asignaron la triangulación del arroz en la región. A Honduras y a El Salvador la leche, a Guatemala los pollos. Estas triangulaciones traerán como consecuencia el desplazamiento de los productos de nuestra región del mercado centroamericano. No podrán enfrentar la competencia desleal y la legalización del dumping.

“Es más trágico el panorama cuando uno pone algunos nombres a los ganadores. En Estados Unidos está Riceland, que es la segunda empresa arrocera más grande de Estados Unidos. Riceland está asociada con la empresa comercializadora de arroz Agricorp de Nicaragua, que tiene su central cerca de Sébaco y que ya ha comprado todos los trillos del arroz de Nicaragua para monopolizar el procesamiento del arroz en el mercado nacional e incursionar ahora en el mercado regional.

Unidad comercial de “imperialistas” y “antiimperialistas”
“¿Quiénes son los dueños de Agricorp? Un grupo de empresarios que también forman parte de la cúpula del partido que lucha "por los pobres". Con la asociación Riceland-Agricorp, el subsidio de Estados Unidos lo recibe Riceland, que captará también el subsidio que el gobierno de Nicaragua da actualmente a Agricorp, que es de 29 córdobas por cada quintal que comercializa.

¿Y quiénes son los dueños de Riceland? Los que financian las campañas electorales de congresistas estadounidenses. Resulta muy curiosa esta alianza entre quienes promueven en Estados Unidos una política "imperialista" y quienes promueven en Nicaragua una política "antiimperialista". Contrincantes en la política y socios en los negocios”.

*Presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarias y Agroindustriales (Fenaccoop) de Nicaragua, participante activo en "el cuarto de al lado" en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con Centroamérica y República Dominicana.

Tomado y reducido de la Revista Envío.

 
   

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